Mejores estancias familiares en Montelimar, Costa Rica
Montelimar ocupa el borde noreste de la hondonada de San José, lo bastante cerca de la zona de museos como para que una familia llegue caminando al Museo de los Niños desde el Radisson San Jose-Costa Rica y aun así duerma lejos del tráfico de la Avenida Central. Veinte alojamientos llevan aquí la etiqueta familiar, y los que valen la respaldan con instalaciones reales: piscina al aire libre y jacuzzi en el Hotel Santo Tomás, piscina cubierta en el Delta Hotels by Marriott San Jose Aurola, jardines y alberca en el Villa Tournon. El Parque Morazán ordena el núcleo peatonal y el Museo Nacional de Costa Rica queda a minutos de varias direcciones. La lluvia de la tarde es norma desde mayo, y ahí es donde una piscina techada justifica su existencia.
Familiar · Montelimar en cifras
Family4.9Sofía Apartments
Family4.6Gran Hotel Costa Rica, Curio Collection by Hilton
Family4.6Hotel Castillo
Family4.5Casa 69 San José
Family4.4Radisson San Jose-Costa Rica
Family4.4Hotel Presidente - San Jose, Costa Rica
Family4.4Hotel Ave del Paraiso
Family4.3Hotel Santo Tomás
Family4.3Delta Hotels by Marriott San Jose Aurola
Family4.3Sleep Inn Hotel Paseo Las Damas
Family4.2Hotel Aranjuez
Family4.2Costa Rica Guesthouse
Family4.1Hotel Balmoral
Family4.1Fleur De Lys Hotel
Family4.1Hotel Colonial
Family4.0Hotel Cultura Plaza
Family4.0Villa Tournon
Family4.0Hotel 1492
Family4.0Costa Rica Backpackers
Family3.6Le Bergerac Boutique Hotel
Alojamientos en Montelimar
Las periquitas cruzan los tejados al atardecer y las cordilleras del Valle Central cierran el horizonte en todas direcciones: es lo primero que nota una familia desde una terraza de Montelimar. El jardín de mariposas Spirogyra queda a seis minutos a pie del Villa Tournon, lo bastante cerca como para que una mañana allí cueste solo un paseo, y los jardines del hotel con su piscina al aire libre absorben el resto del día. A los volcanes del país, el Poás y el Irazú, se llega desde la capital y no desde la costa: ese es el verdadero argumento para dormir en el valle con niños en lugar de cruzar el país hacia el Pacífico el primer día.
El bloque de museos convierte una parada funcional en un programa de verdad. Desde el Hotel Colonial, el Museo del Jade queda a cuatro minutos caminando; desde el Fleur De Lys Hotel, el Museo Nacional de Costa Rica está a dos; y el Museo de los Niños queda a ocho minutos del Radisson San Jose-Costa Rica, instalado en una antigua penitenciaría que los niños recuerdan más tiempo que cualquier playa. El Hotel Castillo deja el MADC a seis minutos y añade una cocina, lo que resuelve al pequeño que cena a las cinco. Nada de esto exige carro alquilado ni tracción de cuatro ruedas.
El agua decide en cuanto la nubosidad se instala. El Hotel Santo Tomás tiene piscina al aire libre, jacuzzi y sala de ejercicio; el Delta Hotels by Marriott San Jose Aurola guarda su piscina bajo techo, lo que pesa entre mayo y noviembre cuando el aguacero cae a su hora; el Villa Tournon combina alberca al aire libre, jacuzzi y el traslado más corto del grupo, veintisiete minutos en taxi. El Hotel Colonial suma una piscina al aire libre en la franja de precio más baja. Una familia que quiera nadar debe reservar una de esas cuatro por su nombre, porque la etiqueta familiar no garantiza ninguna alberca.
Esto es el Valle Central y se comporta como tal: las mañanas despejan las cordilleras, la tarde se nubla, la noche pide una chaqueta. El barrio es residencial y bajo, y desemboca en los antiguos barrios Amón y Otoya, donde las casonas de madera levantadas con dinero del café siguen en pie entre los museos. Las periquitas cruzan sobre el jardín de mariposas Spirogyra, en el extremo norte. Es primero una capital que trabaja y después una base de vacaciones, y asume ese orden.